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En contraste a muchos antidepresivos tricíclicos y algunos de los nuevos
ISRS, el Citalopram no posee o tiene muy baja afinidad por una serie de
receptores, como ser 5-HT1A, 5-HT2, receptores
dopaminérgicos D1 y D2 y los receptores alfa 1, alfa
2, beta adrenoreceptores, colinérgicos muscarínicos, histaminérgicos H1,
benzodiacepínicos y opioides. Una serie de ensayos in vitro en órganos
aislados, así como estudios funcionales in vivo, han confirmado la ausencia
de afinidad a estos receptores. Esta ausencia de efectos sobre receptores
podría explicar la cualidad por la que Citalopram produce menos efectos
adversos que otros fármacos tradicionales, como ser boca seca, disturbios
intestinales y vesicales, visión borrosa, sedación, cardiotoxicidad e
hipotensión ortostática. Si bien el Citalopram no se liga a receptores
opioides, puede potenciar el efecto anti-nociceptivo de los analgésicos
opioides usados comúnmente.
Hubo potenciación de la hiperactividad inducida por D-anfetamina siguiendo a
la administración de Citalopram.
La disminución del sueño REM (que suele estar aumentado en pacientes
Depresivos Mayores) es considerada un predictor de actividad antidepresiva.
Al igual que los antidepresivos tricíclicos, otros IRSS e IMAO, el
Citalopram disminuye el sueño REM e incrementa el sueño profundo de ondas
lentas (Sueño Delta). Los principales metabolitos del Citalopram son todos
ISRS, sin embargo sus índices de potencia y selectividad son menores que los
del Citalopram. Además, los índices de selectividad de los metabolitos son
superiores a los de muchos de los nuevos ISRS. Los metabolitos no
contribuyen al resultado del efecto antidepresivo.
En humanos, el Citalopram no deteriora la performance cognitiva (función
intelectual) y psicomotora, y tiene nula o mínima propiedad sedativa, ya sea
sólo o en combinación con alcohol.
El Citalopram no redujo el flujo de saliva en un estudio con dosis únicas en
voluntarios humanos y en ninguno de los estudios en voluntarios sanos el
Citalopram tuvo influencia significativa sobre parámetros cardiovasculares.
El Citalopram no posee efectos sobre los niveles séricos de prolactina y
hormona de crecimiento.
Posología:
Se lo administra como única dosis diaria, por la mañana o
tarde, independiente de la ingesta.
Pacientes adultos: trastorno depresivo mayor: dosis única diaria:
20mg de citalopram, generalmente con un incremento de dosis a 40mg/ día.
Dosis máxima: 60mg diarios, dependiendo de la respuesta individual del
paciente y de la severidad de la depresión. Trastorno de pánico:
dosis única diaria: 10mg durante la primera semana de tratamiento, antes que
la dosis se incremente a 20mg diarios. Dosis máxima: 60mg diarios,
dependiendo de la respuesta individual del paciente.
Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC): dosis inicial: 20mg diarios.
La dosis puede aumentarse a intervalos de 20mg a 60mg diarios, si así fuese
necesario, según criterio clínico.
Pacientes ancianos (mayores a 65 años de edad): la dosis inicial
recomendada es de 20mg/día. La dosis puede incrementarse hasta un máximo de
40mg diarios.
Pacientes con insuficiencia renal: no es necesario un ajuste de
dosis en los pacientes con insuficiencia renal leve a moderada.
Pacientes con insuficiencia hepática: la dosis inicial es de
20mg/día. Estos pacientes no deberían recibir dosis mayores a 30mg/día.
Duración del tratamiento: el efecto antidepresivo usualmente se
manifiesta después de 2 a 4 semanas de tratamiento. Debe continuarse durante
un período de tiempo apropiado, usualmente de hasta 6 meses después de la
recuperación. El máximo de efectividad del citalopram, en el tratamiento del
trastorno de pánico, se alcanza después de aproximadamente 3 meses de
tratamiento. La discontinuación de la terapia con citalopram debe realizarse
gradualmente a lo largo de 2 semanas.
Farmacocinética:
Absorción
La absorción es casi completa e independiente de la ingesta de comida (Tmax
promedio/media 3.8 horas). La biodisponibilidad oral es aproximadamente del
80%.
Distribución
El volumen aparente de distribución es de casi 12,3 litros/kg. La
combinación a proteínas plasmáticas está por debajo del 80% para el
Citalopram y sus principales metabolitos.
Biotransformación
Citalopram es metabolizado a los metabolitos activos demetilcitalopram,
didemetilcitalopram, óxido-N-citalopram y un derivado del ácido propiónico
deaminado inactivo. Todos los metabolitos activos son también ISRS, aunque
más débiles que la droga madre. El Citalopram inmodificado es el compuesto
predominante en plasma.
Eliminación
La vida media de eliminación (T1/2 b) es aproximadamente de un
día y medio y el clearance plasmático del Citalopram sistémico (Cls)
es aproximadamente 0,33 litros/minuto, y el clearance plasmático oral (Coral)
es aproximadamente 0,41 litros/minuto.
El Citalopram es excretado fundamentalmente por vía hepática (85%) y lo
restante (15%) por los riñones. Aproximadamente un 12% de la dosis diaria es
excretado en la orina como Citalopram inmodificado. El clearance hepático
(residual) es aproximadamente de 0,35 litros/minuto y el clearance renal de
aproximadamente 0,068 litros/minuto.
La cinética es lineal. Los niveles plasmáticos en estado de equilibrio son
alcanzados en 1 - 2 semanas. Concentraciones promedio de 250 nmol/litro (100
- 500 nmol/litro), son alcanzados a una dosis diaria de 40 mg. No hay una
clara relación entre los niveles plasmáticos de Citalopram y la respuesta
terapéutica o efectos adversos.
Pacientes añosos ( ³ 65 años)
En pacientes añosos se ha demostrado una mayor vida media y
valores de clearance disminuidos debido a una velocidad reducida de
metabolismo.
Función hepática reducida
El Citalopram es eliminado más lentamente en pacientes con
función hepática reducida. La vida media del Citalopram es aproximadamente
el doble y las concentraciones de Citalopram en estado de equilibrio a una
dosis dada serán aproximadamente el doble respecto a pacientes con función
hepática normal.
Función renal reducida
El Citalopram es eliminado más lentamente en pacientes con
leve a moderada reducción de la función renal, sin impacto mayor alguno
sobre la farmacocinética del Citalopram. Actualmente ninguna información
está disponible para el tratamiento de pacientes con función renal
severamente reducida (clearance de creatinina < 20 ml/min).
Datos de seguridad preclínicos
El Citalopram posee baja toxicidad aguda. En estudios de
toxicidad crónica no hubo hallazgos de importancia para el uso terapéutico
de Citalopram. Citalopram no posee potencial mutagénico o carcinogénico
Indicaciones:
Tratamiento de la Depresión en su fase inicial y como terapia de
mantenimiento contra potencial ocurrencia de recidivas. Tratamiento y
prevención del Trastorno de Pánico con o Sin agorafobia.
Contraindicaciones:
Hipersensibilidad al Citalopram. Uso concomitante con
inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO). Insuficiencia renal severa
(clearance de creatinina inferior a 20 ml/min), ante la ausencia de datos.
No utilizar Citalopram en forma simultánea con agonistas de la 5-HT (ej.:
Sumatriptán).
La relación riesgo/beneficio deberá ser cuidadosamente evaluada cuando
alguna de las siguientes situaciones existan:
- Insuficiencia hepática y/o renal.
- Epilepsia o antecedentes de convulsiones.
- Pacientes debilitados.
- Pacientes con enfermedad bipolar.
Advertencias:
Al igual que otros inhibidores de la recaptación de
serotonina, el Citalopram no deberá administrarse a pacientes que reciben
inhibidores de la monoaminooxidasa, o por 14 días después de discontinuados
los mismos. De la misma manera, el tratamiento con inhibidores de la
monoaminooxidasa puede ser introducido luego de 14 días de discontinuado el
Citalopram.
Raramente, la ocurrencia de un "síndrome serotoninérgico" ha sido reportada
en pacientes recibiendo inhibidores selectivos de la recaptación de
serotonina. Una combinación de síntomas, que posiblemente incluyen
agitación, confusión, temblor, mioclonías e hipertermia, pueden indicar el
desarrollo de ésta condición.
Vigilancia y conducta:
Existe una influencia mínima del Citalopram sobre las
funciones cognitivas y la capacidad de reacción. No obstante, en los
pacientes a quienes se prescribe medicación psicotrópica puede esperarse que
tengan algún deterioro en la capacidad de concentración y atención general,
ya sea debido a la enfermedad misma, a la medicación o a ambas, y deberían
ser advertidos sobre su capacidad para manejar vehículos u operar
maquinarias.
Al igual que otros tratamientos antidepresivos, en el paciente con depresión
persiste la posibilidad de suicidio hasta que una remisión significativa se
alcance, debido a que la liberación de la inhibición puede preceder a la
acción antidepresiva. Hasta que una remisión significativa del cuadro
clínico se obtenga, se aconseja la prescripción de la menor dosis eficaz
posible y la necesaria para cortos períodos de tiempo que ameriten breves
intervalos entre cada consulta (p.ej.: una semana).
Insomnio o nerviosismo al inicio del tratamiento, pueden justificar una
disminución de la posología o un tratamiento transitorio sintomático.
Ciertos pacientes que sufren Trastorno de Pánico, pueden presentar una
recrudescencia de los episodios al inicio del tratamiento.
En caso de insuficiencia hepática, el metabolismo puede estar enlentecido,
por lo que se deberá reducir la dosis a la mitad.
En los pacientes que tengan antecedentes de epilepsia es prudente reforzar
la vigilancia clínica (ver Interacciones). La aparición de crisis
convulsivas impone la interrupción del tratamiento.
Hiponatremia, probablemente debida a inapropiada secreción de hormona
antidiurética, ha sido reportada como una rara reacción adversa con el uso
de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. Los pacientes
ancianos constituyen especialmente un grupo de riesgo para esto último.
Luego de una administración prolongada, la cesación abrupta de los
inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, pueden producir
síntomas por retiro, como ser mareos, parestesias, temblor, ansiedad, náusea
y palpitación en algunos pacientes. Por ello, se recomienda que la
discontinuación del tratamiento sea llevada a cabo mediante una disminución
gradual de la dosis durante una a dos semanas, a fin de evitar la ocurrencia
de síntomas por retiro. Estos síntomas no son indicativos de adicción.
Como se ha descripto para otras drogas psicotrópicas, el Citalopram puede
modificar las respuestas a la insulina y a la glucosa, requiriendo eventual
ajuste de dosis de la terapéutica antidiabética en pacientes diabéticos;
además, la enfermedad depresiva propiamente dicha puede afectar el balance
de glucosa de los pacientes.
Uso durante el embarazo y lactancia
La seguridad de Citalopram no se estableció todavía en el
embarazo humano y en la lactancia. Por ello se recomienda que la mujer
embarazada o lactante no sea tratada con Citalopram, a menos que el
beneficio clínico potencial supere el riego teórico.
Experiencias realizadas con animales no han demostrado evidencia de ningún
potencial teratogénico y Citalopram no afecta la reproducción o las
condiciones perinatales. Citalopram se encuentra en la leche materna en muy
bajas concentraciones.
Interacciones
medicamentosas
La administración simultánea de Citalopram con inhibidores de
la monoaminooxidasa puede causar crisis hipertensiva (síndrome
serotoninérgico). (Ver Contraindicaciones y Advertencias).
Se sospecha que los efectos serotoninérgicos del sumatriptán son aumentados
por los inhibidores de la recaptación de serotonina. Hasta que nueva
evidencia esté disponible, se aconseja no utilizar Citalopram
simultáneamente con sumatriptán (Ver Contraindicaciones). Se deberá observar
un lapso de por lo menos una semana entre el retiro del Citalopram y la
instauración de un tratamiento con sumatriptán.
Los estudios de interacción farmacocinética han mostrado promedios de
concentración estable del Citalopram. Se deberá por lo tanto observar
precaución respecto al límite máximo del rango de dosis de Citalopram,
cuando es utilizado en forma concomitante con altas dosis de cimetadina.
Una interacción farmacocinética entre Citalopram y metoprolol fue observada,
resultando en un incremento en dos veces de la concentración de metoprolol.
El cambio en el metabolismo del metoprolol, sugiere una interacción entre el
metoprolol y el demetilcitalopram en relación a la isoenzima CYP2D6. No hubo
un incremento estadísticamente significativo en el efecto del metoprolol
sobre la presión sanguínea y la frecuencia cardíaca en voluntarios sanos al
adicionar Citalopram.
El Citalopram no potencia los efectos del alcohol. La absorción simultánea
de Citalopram y fenotiazinas, puede provocar un nivel plasmático ligeramente
más elevado del Citalopram. Si bien no se han observado interacciones con
otras preparaciones psicotrópicas, se deberá observar prudencia en la
combinación con otros antidepresivos, en razón de ausencia de una
experiencia sistemática. El Citalopram provoca un aumento del 50% de las
concentraciones sanguíneas de desimipramina (metabolito principal de la
imipramina).
El uso concurrente de Citalopram con triptofano puede producir inquietud,
agitación y alteraciones gastrointestinales.
En un estudio el Citalopram no afectó la farmacocinética de la warfarina. El
tiempo de protrombina fue incrementando en un 5%, la significación clínica
de lo cual se desconoce.
No existen suficientes datos sobre las consecuencias del uso conjunto de
Citalopram con litio. Hasta tanto los mismos no estén disponibles se
recomienda usar con precaución, controlando estrechamente las
concentraciones de litio a fin de evitar toxicidad. El litio, que aumenta la
neurotransmisión serotoninérgica, puede eventualmente provocar un síndrome
serotoninérgico (atenuado) con los inhibidores de la recaptación de
serotonina.
Hay poca experiencia clínica respecto al uso concomitante de Citalopram y
terapia electroconvulsiva.
En un estudio de interacción farmacocinética, el Citalopram no causó ningún
cambio en la farmacocinética de la digoxina.
Se deberá observar precaución en aquellos pacientes tratados con
carbamazepina con signos de sobredosis. Se sugiere vigilancia clínica con
control de las concentraciones plasmáticas de carbamazepina y posible
reducción de la posología de carbamazepina durante el tratamiento con
Citalopram.
Estudios in vitro indican que la CYP3A4 y la 2C19 son las enzimas
principales involucradas en el metabolismo del Citalopram. Como no hay
estudios farmacocinéticos clínicos disponibles, debería considerarse la
posibilidad que el clearance de Citalopram sea disminuido cuando es
administrado con un potente inhibidor de la CYP3A4 (ej.: Ketoconazol,
Itraconazol, Fluconazol o Eritromicina), o un potente inhibidor de la
CYP2C19 (ej.: Omeprazol).
Efectos adversos
Los efectos adversos observados con Citalopram son en general
leves y transitorios. Son más prominentes durante la primera y segunda
semana del tratamiento y usualmente se atenúan cuando el estado depresivo
mejora.
Los efectos adversos observados más comúnmente con el uso de Citalopram y no
presentes en una incidencia igual en pacientes tratados con placebo, fueron:
náuseas, somnolencia, boca seca, sudoración incrementada y temblor.
La incidencia de cada uno de ellos en más sobre placebo es baja (menor o
igual a 10%).
En ensayos clínicos comparativos con antidepresivos tricíclicos, la
incidencia de eventos adversos con Citalopram fue siempre más baja en todos
los casos.
Sobre un total de 2985 pacientes, los siguientes efectos adversos fueron
reportados:
Frecuentes: (³ 5 - 20%). Sudoración incrementada, cefalea, temblor,
vértigo, acomodación anormal, somnolencia, insomnio, agitación, nerviosismo,
náuseas, boca seca, constipación, diarrea, palpitación, astenia.
Menos frecuentes: (1 - < 5%). Rash, prurito,
parestesia, migraña, visión anormal, alteración del gusto, trastornos del
sueño, libido disminuida, capacidad de concentración retrasada, pesadillas,
amnesia, ansiedad, incremento del apetito, anorexia, apatía, impotencia,
confusión, dispepsia, vómitos, dolor abdominal, flatulencias, salivación
incrementada, pérdida o aumento de peso, hipotensión postural, taquicardia,
rinitis, trastorno de la micción, poliuria, trastornos de la eyaculación,
anorgasmia en la mujer, fatiga.
Raros: (< 1%). Mialgias, trastornos extrapiramidales, convulsiones,
tinnitus, euforia, libido incrementada, tos, sensación de malestar general.
Los pacientes que sufren trastornos afectivos presentan a menudo síntomas
vegetativos (p. ej.: sequedad de boca) lo que disminuyen al mismo tiempo que
la depresión.
Hiponatremia. (Ver Precauciones).
El Citalopram no es cardiotóxico, aunque puede acentuar un cuadro de
bradicardia sinusal.
Sobredosis
Síntomas:
Fatiga, debilidad y sedación, aturdimiento, temblor de manos,
náuseas/vómitos (con dosis de hasta 600 mg). En casos de dosis más elevadas,
se observa estupor e insuficiencia respiratoria.
Tratamiento:
Lavaje de estómago tan rápido como sea posible. Otros tratamiento
sintomáticos. Intubación en caso de necesidad. Administración de oxígeno en
caso de hipoxia. Diazepam en caso de convulsiones. Estricta supervisión y
vigilancia médica en medio especializado.
No existe antídoto específico del Citalopram.
Ante la eventualidad de una sobredosificación, concurrir al Hospital más
cercano o comunicarse con los Centros de Toxicología.
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