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Deprime la corteza sensorial, disminuye la actividad
motora, altera la función cerebral y produce somnolencia, sedación e
hipnosis. Parece tener un efecto en el nivel del tálamo, donde inhibe la
conducción ascendente en la formación reticular, interfiriendo así la
transmisión de los impulsos hacia la corteza. Como anticonvulsivo se
piensa que actúa deprimiendo la transmisión monosináptica y
polisináptica en el SNC. Aumenta el umbral de estimulación eléctrica de
la corteza motora. Se metaboliza en el hígado mediante el sistema de
enzimas microsómicas hepáticas.
Indicaciones.
Tratamiento del insomnio, coadyuvante de la anestesia
(medicación preoperatoria), crisis epilépticas tonicoclónicas.
Profilaxis y tratamiento de las crisis convulsivas.
Dosificación.
Adultos: anticonvulsivo: 60mg a 250mg al día en dosis
única o dividida en varias tomas; sedante hipnótico: 100mg a 320mg al
acostarse. Niños: anticonvulsivo: 1mg a 6mg/kg/día; sedante hipnótico:
la dosis debe ser establecida por el médico tratante. Preoperatorio: 1mg
a 3mg/kg. Ampollas: anticonvulsivo: por vía IV 100mg a 320mg y, si es
necesario, repetir hasta una dosis de 600mg/día; hipnótico: IM o IV
100mg a 325mg; sedante preoperatorio: IM 130mg a 200mg, 60 a 90 minutos
antes de la cirugía. Niños: anticonvulsivo: IV 10mg a 20mg/kg dosis
única de carga; dosis de mantenimiento: IV 1mg a 6mg/kg/día;
preoperatorio: IM o IV 1mg a 3mg/kg.
Reacciones adversas.
En raras ocasiones puede producir dermatitis
exfoliativa como resultado de hipersensibilidad. Puede producirse
dependencia con dosis elevadas o tratamientos prolongados. Son de
incidencia frecuente: torpeza e inestabilidad, mareos, somnolencia y,
rara vez, ansiedad, nerviosismo, constipación, cefaleas, irritabilidad,
náuseas, vómitos, excitación no habitual, hemorragias o hematomas no
habituales. Con el uso crónico o prolongado puede aparecer dolor en los
huesos, anorexia, pérdida de peso o debilidad muscular. Los signos de
toxicidad aguda son: confusión severa, fiebre, disminución o pérdida de
reflejos, bradicardia, bradipnea, marcha inestable, debilidad severa.
Precauciones y advertencias.
Evitar la ingestión de alcohol o de otros depresores
del SNC. Tener precaución si aparecen mareos, sensación de mareos o
somnolencia. En pacientes con disfunción hepática o renal deben
prescribirse dosis menores. No debe suspenderse abruptamente la
medicación sino en forma gradual. Atraviesa fácilmente la placenta, las
concentraciones más altas se encuentran en ella, hígado fetal y cerebro
fetal. Al excretarse en la leche materna, su uso en las madres puede
producir depresión del SNC en los lactantes. Algunos niños pueden
reaccionar al tratamiento con excitación paradójica y los ancianos con
excitación, confusión o depresión mental.
Interacciones.
Puede disminuir los efectos del paracetamol por
aumento del metabolismo por inducción de enzimas microsómicas hepáticas
y, por el mismo mecanismo, disminuir el efecto de corticoides, ACTH,
ciclosporina, dacarbazina, glucósidos digitálicos, levotiroxina,
quinidina y antidepresivos tricíclicos. Se evidencia el mismo efecto con
anticoagulantes derivados de la cumarina. Aumenta la excreción en orina
de ácido ascórbico. Disminución de la seguridad de anticonceptivos
orales que contengan estrógenos. El uso simultáneo de guanetidina o
diuréticos de asa puede agravar la hipotensión ortostática. El ácido
valproico puede disminuir el metabolismo de los barbitúricos con aumento
de la depresión del SNC. Disminuye la absorción cuando se emplea al
mismo tiempo que la griseofulvina. El haloperidol puede producir un
cambio en la frecuencia de las crisis convulsivas epileptiformes. Las
fenotiazinas y tioxantenos pueden disminuir el umbral de las crisis
convulsivas. Puede acelerarse el metabolismo de la mexiletina y
disminuir sus concentraciones plasmáticas. Los inhibidores de la MAO
pueden prolongar los efectos depresores del SNC. El fenobarbital puede
reducir los efectos de la vitamina D y aumentar el metabolismo de las
xantinas (teofilina, cafeína, aminofilina).
Contraindicaciones.
Porfiria aguda, embarazo y lactancia. Deberá evaluarse
la relación riesgo-beneficio en presencia de anemia severa, antecedentes
de asma, diabetes mellitus, coma hepático, hipercinesia,
hipertiroidismo, depresión mental, disfunción hepática o renal.
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