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MECANISMO
El mecanismo aún no está completamente claro, pero la
droga parece deprimir el sistema nervioso central a nivel subcortical del
cerebro, cerebro medio y formación reticular del tallo cerebral. El
haloperidol parece inhibir el sistema reticular ascendente del tallo
cerebral (posiblemente a través del núcleo caudado), interrumpiendo así el
impulso entre el diencéfalo y la corteza. La droga puede antagonizar las
acciones del ac. Glutámico dentro del sistema extrapiramidal.
CONTRAINDICACIONES
Haloperidol esta
contraindicado en: depresión severa de sistema nervioso central, coma,
hipersensibilidad, o Parkinson.
ADVERTENCIAS Y PRECAUCIONES
Frecuentemente aparecen síntomas extrapiramidales (EPS),
especialmente durante los primero días de tratamiento.
Casos de bronconeumonía, algunas mortales, han seguido al uso de drogas
antipsicóticas, incluyendo haloperidol. Se ha postulado que letargo y
disminución de la sensación de sed debido a la inhibición central puede
conducir a la deshidratación, hemoconcentración y reducción de la
ventilación pulmonar.
Precaución en:
- Desórdenes cardiovasculares severos, por la posible hipotensión
pasajera y / o precipitación de dolor anginoso. Si ocurre hipotensión se
requeriría un vasopresor, la epinefrina no debería ser usada ya que el
haloperidol puede bloquear su actividad vasopresora y puede proseguir con
una disminución paradójica en la presión sanguínea. Debe usarse,
metaraminol, fenilefrina o norepinefrina.
- Pacientes que reciben anticonvulsivantes, con historia de crisis, o
con EEG anormales, porque haloperidol puede bajar el umbral convulsivo. Si
está indicado el anticonvulsivante adecuado, la terapia debiese ser
mantenida.
- Pacientes con alergias conocidas, o con una historia de reacciones
alérgicas a drogas.
- Glaucoma de ángulo estrecho, por el posible aumento en la presión
intraocular con drogas anticolinérgicas, incluyendo antiparkinsonianos,
cuando son administrados concomitantemente con haloperidol.
- Tirotoxicosis, pacientes que reciben también drogas antipsicóticas
incluyendo haloperidol, puede ocurrir neurotoxicidad severa (rigidez,
incapacidad de caminar o hablar).
- Concentración mental: Haloperidol puede disminuir la capacidad mental
y / o física requeridas para el desempeño de tareas peligrosas tal como
manejo de maquinaria pesada o conducir un vehículo.
- Uso en conjunto de antiparkinsonianos, se pueden administrar una vez
terminada la terapia con haloperidol, debido a la diferencia en los
niveles excreción. Si ambos se interrumpen simultáneamente, pueden
producirse síntomas extrapiramidales.
- Depresores del sistema nervioso central, potencia la depresión del SNC
con anestésicos, opioides, y alcohol, evitar el uso de alcohol debido a
efectos aditivos e hipotensión.
Cuando haloperidol se usa para controlar la manía en
desordenes cíclicos, puede haber una rápida llegada a la depresión.
Las drogas antipsicóticas elevan los niveles de prolactina. La elevación
persiste durante la administración crónica. Se ha informado galactorrea,
amenorrea, ginecomastia, e impotencia.
El efecto antiemético del haloperidol puede enmascarar los signos de
toxicidad farmacológica o puede oscurecer el diagnóstico de estados cuyo
primer síntoma son las náuseas
EMBARAZO
En embarazo hay informes de casos de malformaciones
aisladas con el uso materno de esta droga en el 1er trimestre del
embarazo. Sin embargo la droga ha sido utilizada sin problemas en el 2º y 3er
trimestre.
DOSIS Y ADMINISTRACIÓN
La dosis debe personalizarse según las necesidades y
respuesta de cada paciente.
Los ajustes de dosis, o ascendente o descendente, deberían efectuarse tan
rápidamente como sea posible para lograr un óptimo control terapéutico.
Para determinar la dosis inicial, considerar: edad del paciente (niños y
ancianos pueden requerir menos dosis), severidad de enfermedad, la respuesta
previa a otras drogas antipsicóticas (pacientes con historia de reacciones
adversas a drogas antipsicóticas pueden requerir menos dosis), y cualquier
enfermedad (pacientes debilitados también requieren menos dosis) o
medicación concomitante.
No hay evidencia que establezca una dosis efectiva máxima, sin embargo las
dosis masivas no aparecen como efectivas (> 20 mg/día). Las que aparecen a
continuación son una guía para la prescripción habitual, pero algunos casos
pueden estabilizarse a dosis más altas.
DOSIS ORAL INICIAL
Adultos:
Sintomatología Moderada:
Dosis usual, 0.5 mg a 2.0 mg cada 8 o 12 hrs
Sintomatología Severa:
Dosis usual, 3.0 mg a 5.0 mg
cada 8 o 12 hrs.
Adulto mayor, debilitados:
Dosis usual, 0.5 mg a 1.0 mg en la noche y aumentar de 0,5 mg.
Pacientes crónicos o Resistentes:
Dosis usual, 3.0 mg a 5.0 mg cada 8 o 12 hrs.
Los pacientes que permanecen severamente perturbados o
inadecuadamente controlados pueden requerir ajuste de dosis. En casos muy
raros podría ser necesario dosis diarias de hasta 100 mg, aunque normalmente
no hay respuesta.
El haloperidol se ha usado en dosis sobre 100 mg / día en casos resistentes;
sin embargo no hay certeza de la seguridad de esta dosificación en
administración prolongada.
Niños:
No debe usarse en niños menores de 3 años.
Niños de 3 a 12 años (15 a 40 kg).
Trastornos sicóticos:
La dosis inicial, 0,5 mg/día, que puede incrementarse en 0,5 mg/día a
intervalos de 5 a 7 días hasta obtener efecto terapéutico.
La dosis máxima diaria es de 0,15 mg/kg peso corporal.
La dosis total diaria puede dividirse en 2 ó 3 dosis.
Desordenes de comportamiento no psicótico y enfermedad de
Gilles de La Tourette:
Dosis usual, 0.05 mg / kg / día a 0.075 mg/kg/día.
La dosis diaria se divide en 2 ó 3 dosis. Los incrementos deben ser de 0,5
mg a intervalos de 5 a 7 días.
Los niños psicóticos severamente perturbados pueden requerir dosis más
altas.
Niños severamente perturbados no psicóticos o en niños hiperactivos con
desorden conductual que han fracasado en la psicoterapia u otros
medicamentos no antipsicóticos, la administración a corto plazo de
haloperidol puede bastar.
Hay una pequeña evidencia de una mejoría adicional en el comportamiento en
dosis de más de 6 mg por día.
DOSIS DE MANTENCIÓN
Luego de lograr una respuesta terapéutica satisfactoria,
la dosis debería reducirse gradualmente a la más baja posible.
ADMINISTRACIÓN
INTRAMUSCULAR
Adultos:
Agitación aguda, moderadamente severo a muy severos:
Dosis usual, 2 a 5 mg. Excepcionalmente hasta 30 mg.
Administrar dosis posteriores a intervalos de 4 a 8 horas, pero puede ser
hasta 1 hora. Instaurar la vía oral tan pronto como sea posible, sin embargo
no se debe administrar la 1ª dosis oral antes de 12 hrs de la última
inyección.
Niños:
No hay información concluyente de la seguridad en niños para una
administración IM.
SOBREDOSIS
Síntomas:
Dificultad severa para respirar; mareos; somnolencia severa, o estado
comatoso; temblores musculares, espasmos, rigidez o movimientos
incontrolados, severos; cansancio o debilidad no habitual severos.
TRATAMIENTO
No hay antídoto específico, el tratamiento es de
mantenimiento:
- Lavado Gástrico o instalación de emesis. A continuación administrar
carbón activado.
- Establecimiento de la vía aérea: aerovía orofaríngea o tubo
endotraqueal o, en casos de coma prolongado, traqueostomía.
- En depresión respiratoria: respiración artificial y respiradores
mecánicos.
- Hipotensión y el colapso circulatorio: líquidos intravenosos, plasma,
o albúmina concentrada, y agentes vasopresores como fenilefrina y
norepinefrina. La epinefrina no debe usarse, ya que causa
hipotensión paradojal.
- Reacciones extrapiramidales severas: antiparkinsonianos.
ECG y los signos vitales deben controlarse especialmente
por signos de prolongación del intervalo Q-T o disritmias y monitorear hasta
que estén normales. Las arritmias severas deben tratarse con medidas
antiarrítmicas.
FARMACOCINÉTICA
Absorción GI buena.
Cruza la barrera hematoencefálica.
La unión a proteínas plasmáticas se ve significativamente incrementada en
niños de 4 a 11 años y significativamente disminuida en pacientes cirróticos
comparados con individuos sanos. Extensamente unido a proteínas plasmáticas
92 %.
Metabolismo hepático. Hay evidencia de recirculación enterohepática.
Excreción por orina, bilis y heces.
T1/2 13-40 hrs
REACCIONES ADVERSAS
Frecuentes :
Acatisia
Distonía
Parkinsonismo
Dificultad para tragar
Inquietud, necesidad de permanecer en movimiento; pueden aparecer en las
primeras 6 hrs después de administrar la dosis
Ocasionales :
Somnolencia
Hipotensión ortostática
Discinesia tardía
Discrasias sanguíneas, leucopenia, agranulocitosis
Galactorrea
Alteraciones menstruales.
Raros:
Ictericia colestásica
Erupciones cutáneas
Fotosensibilidad
Ganancia de peso
Convulsiones
Impotencia
Molestias gastrointestinales
Síndrome neuroléptico maligno
Neurotoxicidad en hipertiroideos.
DISCINESIA TARDÍA
Un síndrome consistente de movimientos discinéticos
potencialmente irreversibles, involuntarios, pueden desarrollarse en
pacientes tratados con drogas antipsicóticas. Este síndrome es de difícil
tratamiento y puede presentarse incluso suspendido el tratamiento, lo que
hace importante la dosificación y duración del tratamiento.
Tiene una mayor prevalencia entre los ancianos y especialmente mujeres.
Se desconoce si los drogas antipsicóticas difieren en su potencialidad de
ocasionar discinesia tardía.
El síndrome puede desarrollarse (con baja frecuencia) después de
tratamientos relativamente cortos y a dosis bajas.
El tratamiento crónico antipsicótico debería reservarse a pacientes que se
conoce que responden a antipsicóticos.
La necesidad de continuar el tratamiento debe reevaluarse periódicamente.
Si aparecen signos y síntomas de Discinesia tardía en un paciente con droga
antipsicótica, se debe interrumpir el tratamiento.
SÍNDROME
NEUROLÉPTICO MALIGNO (SNM)
Es un síndrome complejo potencialmente mortal, se ha
asociado con drogas antipsicóticas.
Las manifestaciones clínicas de SNM son hiperpirexia, rigidez muscular,
estado de alteración mental (incluyendo signos catatónicos) y evidencia de
inestabilidad autonómica (pulso o presión sanguínea irregular, taquicardia,
diaforesis y disrritmia cardíaca).
Las señales adicionales pueden incluir elevación de creatinina fosfoquinasa,
mioglobinuria (rabdomiolisis) y insuficiencia renal aguda.
Para llegar a un diagnóstico diferencial es importante identificar tanto
diferentes patologías (p. ej., Neumonía, infección sistémica) como signos y
síntomas extrapiramidales no tratados o mal tratados y otros factores que
son importantes como toxicidad anticolinérgica, bochornos, fiebre por la
droga y síntomas del sistema nervioso central primario.
Las otras consideraciones importantes en el diagnóstico diferencial incluyen
patología central.
Si se sospecha insuficiencia renal aguda tubular por SNM,
se debe derivar inmediatamente al paciente a la UTI.
El manejo de SNM debe incluir:
- Interrupción inmediata de drogas antipsicóticas y otras drogas no
esenciales concomitantes a la terapia.
- Tratamiento sintomático intenso y verificación médica, y
-
El tratamiento de cualquier problema médico serio
concomitantes.
No hay acuerdo general sobre regímenes específicos de
tratamiento farmacológico para NMS no complicado.
Si un paciente requiere tratamiento antipsicótico después de la recuperación
del SNM, la potencial reintroducción de la terapia debería ser
cuidadosamente considerada.
El paciente debería controlarse cuidadosamente, ya que se han informado las
reapariciones de SNM.
Hiperpirexia y golpes de calor (bochornos), no están asociadas con el
complejo síntoma sobre el que ha sido reportado con haloperidol.
TRATAMIENTO GENERAL
DE EFECTOS ADVERSOS
El tratamiento de los síntomas del SNM, incluye:
- Interrumpir el haloperidol inmediatamente.
- Hipertermia: administrar antipiréticos (ácido acetilsalicílico o
paracetamol); usar una manta refrigerante.
- Deshidratación: reinstituir los líquidos y electrolitos.
- Inestabilidad cardiovascular: monitorizar estrictamente la presión
arterial y el ritmo cardiaco.
- Hipoxia: administrar oxígeno; considerar la inserción de una vía aérea
y respiración asistida.
- Rigidez muscular: se puede administrar dantroleno sódico (100 a 300 mg
al día en dosis divididas; de 1,25 a 1,5 mg/kg por vía IV). Se ha
utilizado bromocriptina (de 5 a 7,5 mg cada 8 hrs) para revertir la
hiperpirexia y la rigidez muscular.
- Parkinsonismo severo: se mantiene aun que el único tratamiento
apropiado para los síntomas extrapiramidales es la reducción de la
dosificación antipsicótica, si es posible. Los antidiscinéticos orales
como el trihexifenidil, 2 mg tres veces al día, o benzotropina pueden ser
eficaces en el tratamiento del parkinsonismo más severo y de la inquietud
motora aguda, pero apenas se emplean y durante no más de 3 meses. Los
síntomas extrapiramidales pueden reaparecer si el haloperidol y los
antidiscinéticos se interrumpen simultáneamente. Puede ser necesario
mantener el antidiscinético después de interrumpir el haloperidol debido a
sus diferentes velocidades de excreción. Los efectos más leves se pueden
tratar ajustando la dosificación. En pacientes de edad avanzada, el uso de
amantadina, de 100 a 200 mg al acostarse, minimiza los efectos
antimuscarínicos severos que se pueden dar con otros antidiscinéticos. La
levo dopa no es útil en el tratamiento del parkinsonismo inducido por
Fenotiazinas, debido a que los receptores dopaminérgicos son bloqueados
por la fenotiazina.
- Inquietud (acatisia): puede responder a fármacos antiparkinsonianos o
al propanolol, de 30 a 80 mg al día; nadolol, 40 mg al día; o diazepam,
2mg 2-3 veces al día, pero con frecuencia se requiere una reducción de la
dosificación de la butirofenona.
- distonía: las posturas distónicos agudas o la fijación ocular durante
largos periodos de tiempo se pueden aliviar con la administración
parenteral de benzotropina, 2 mg IM; difenhidramina, 50 mg IM ; o
diazepam, de 5 a 7,5 mg IV, seguida de la medicación antidiscinética oral
durante uno o dos días para prevenir los episodios distónicos recurrentes.
Los ajustes de dosificación de haloperidol pueden controlar estos efectos,
y la suspensión del mismo puede revertir los síntomas severos en un plazo
de semanas a meses.
- Discinesia tardía: no se conoce tratamiento eficaz. Se debe suspender
el medicamento. Cambiar el medicamento por clozapina e ir aumentando la
dosis del mismo.
INTERACCIONES
Litio:
La administración concomitante con litio ha producido un síndrome
encéfalo hepático, caracterizado por abatimiento, letargo, fiebre, temblores
y confusión, síntomas extrapiramidales, leucocitosis, elevación de las
enzimas séricas, BUN, seguido por daño cerebral irreversible; sin embargo,
los pacientes que reciben tal terapia combinada deben controlarse por si
aparece evidencia de toxicidad neurológica, interrumpir la terapia
oportunamente si tales señales aparecen.
Anticonvulsivantes:
El uso concomitante con este tipo de fármacos disminuye las
concentraciones plasmáticas del haloperidol. La carbamazepina disminuye la
concentración plasmática de un 59-61 % de haloperidol.
Bromocriptina:
El uso simultáneo de bromocriptina con haloperidol puede aumentar las
concentraciones séricas de prolactina e interferir los efectos de
bromocriptina; puede ser necesario ajustar la dosis de bromocriptina.
Epinefrina:
El uso concomitante de epinefrina con haloperidol puede bloquear los
efectos a -adrenérgicos de la epinefrina, dando lugar a hipotensión y
taquicardia severas
Metildopa:
El uso simultáneo con haloperidol puede producir efectos mentales no
deseados, tales como desorientación y lentitud o dificultad en los procesos
del intelecto.
INCOMPATIBILIDAD
Haloperidol con heparina sódica en glucosa o en inyección
de NaCl se forma un precipitado por reacción ácido base.
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