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Contraindicaciones:
Hipersensibilidad a la imipramina y a cualesquiera de los excipientes, o
sensibilidad cruzada a los antidepresivos tricíclicos del grupo de las
dibenzoacepinas. imipramina no debe administrarse en combinación con un
inhibidor de la MAO o en el lapso de 14 días antes o después del tratamiento
con éste (ver "Interacciones"). Asimismo se halla contraindicado el
tratamiento concomitante con inhibidores selectivos y reversibles de la
MAO-A, tales como la moclobemida.
Infarto de miocardio reciente.
Posología y formas de administración:
Adultos, oral:
- Depresión y síndrome depresivo en pacientes ambulatorios:
inicialmente, 25 mg/8-24 h, pudiendo incrementarse a lo largo de una semana,
en función de la respuesta clínica, hasta un máximo de 150-200 mg/día;
posteriormente, se irá reduciendo hasta la dosis usual de mantenimiento que
es de 50-100 mg/día.
- Depresión en pacientes hospitalizados: inicialmente, 25 mg/8 h,
incrementándose la dosis diariamente en 25 mg, hasta alcanzar 200 mg/día
(excepcionalmente, 100 mg/8 h) y se mantendrá hasta mejoría de la depresión.
La dosis usual de mantenimiento es de 100 mg/día.
- Trastorno de Pánico: inicialmente, 10 mg/24 h en posible
combinación con benzodiazepina, pudiendo aumentar según tolerancia hasta
75-150 mg/día (excepcionalmente, 200 mg/día), al tiempo que se suprime
gradualmente la benzodiazepina. Se recomienda mantener el tratamiento
durante 6 meses y reducir lentamente la dosis de mantenimiento durante este
periodo.
- Síndrome doloroso crónico: 25-300 mg/día. Generalmente 25-75 mg
diarios es suficiente.
Ancianos, oral: inicialmente, 10 mg/día, aumentando la dosis en 10 días
hasta 30-50 mg/día que se mantendrá hasta el final del tratamiento.
Niños, oral:
Inicialmente, 10 mg/día, aumentando la dosis en 10 días hasta 20 mg/día (de
5-8 años), 20-50 mg/día (de 9-14 años) ó 50-80 mg/día (>14 años).
- Enuresis nocturna (> 5 años): La dosis diaria inicial es 20-30 mg
(de 5-8 años); 25-50 mg (9-12 años); ó 25-75 mg (> 12 años). Aplicar la
dosis máxima sólo en aquellos casos en los que no haya respuesta en la 1ª
semana. Normalmente se administrará una sola toma después de cenar, excepto
en niños que miccionan pronto en la cama que deberán ingerir una parte de la
dosis a media tarde. Continuar el tratamiento durante 1-3 meses una vez
alcanzada la respuesta deseada, reduciendo gradualmente la dosis hasta
alcanzar la de mantenimiento.
Advertencias:
Se sabe que los antidepresivos tricíclicos provocan un
descenso del umbral convulsivo, por lo que laimipramina debería ser
utilizada con extrema precaución en pacientes con epilepsia y otros factores
predisponentes, como por ejemplo daño encefálico de diversa etiología, uso
concomitante de neurolépticos, abstinencia de alcohol o retiro de drogas con
propiedades anticonvulsivantes (por ejemplo, benzodiazepinas). La ocurrencia
de crisis parece ser dependiente de la dosis. La dosis diaria total
recomendada de imipramina, por ende, no debe ser sobrepasada. Particular
precaución se indica en pacientes con trastornos cardiovasculares, en
especial aquellos con insuficiencia cardiovascular, trastornos de conducción
(por ejemplo, bloqueo aurículo-ventricular de grados I a III) o arritmias.
En estos pacientes se encuentran indicados el monitoreo de la función
cardíaca y el ECG, así como en los pacientes de edad avanzada. Debido a sus
propiedades anticolinérgicas, imipramina debe ser empleado con precaución en
pacientes con historia de presión intraocular aumentada, glaucoma de ángulo
estrecho o retención urinaria (por ejemplo, enfermedades de la próstata). Se
tendrá precaución cuando se administren antidepresivos tricíclicos a
pacientes con patología hepática o renal severa y tumores de la médula
suprarrenal (por ejemplo, feocromocitoma, neuroblastoma), en quienes pueden
provocar crisis hipertensivas. Muchos pacientes con trastorno de pánico
experimentan una ansiedad más marcada al comienzo del tratamiento con
antidepresivos tricíclicos. Este paradójico incremento inicial de la
ansiedad es más pronunciado durante los primeros días de tratamiento y por
lo general cede en el término de 2 semanas. Ocasionalmente se ha observado
la activación de una psicosis en pacientes esquizofrénicos que reciben
antidepresivos tricíclicos. Asimismo, se han informado episodios
hipomaníacos o maníacos durante una fase depresiva en pacientes con
trastornos afectivos bipolares que recibían tratamiento con un antidepresivo
tricíclico. En tales casos puede ser necesario reducir la dosis de
imipramina o retirarlo y administrar un agente antipsicótico. Una vez que
estos episodios han cedido, puede reinstalarse - de ser necesario - un
tratamiento con bajas dosis de imipramina.
Precauciones:
El riesgo de suicidio es inherente a la depresión severa y
puede persistir hasta que se instale una remisión significativa. Al comienzo
del tratamiento puede estar indicada la combinación con benzodiazepinas o
neurolépticos (ver "Advertencias" e "Interacciones"). Antes de dar inicio al
tratamiento con imipramina, es aconsejable controlar la presión arterial,
dado que los pacientes con hipotensión postural o una circulación lábil
pueden experimentar un descenso en la presión arterial. Se tendrá precaución
en pacientes con hipertiroidismo o pacientes que reciben preparados
tiroideos, debido a la posibilidad de efectos cardíacos indeseados. En los
pacientes con patología hepática se recomienda el monitoreo periódico de los
niveles enzimáticos hepáticos. Si bien sólo en casos aislados se han
informado variaciones en el recuento leucocitario con imipramina, están
indicados los recuentos hemáticos periódicos y el control de síntomas tales
como la fiebre y el dolor de garganta, en particular durante los primeros
meses de tratamiento y durante el tratamiento prolongado. Al igual que los
antidepresivos tricíclicos relacionados, imipramina sólo será administrado
juntamente con un tratamiento electroconvulsivo bajo cuidadosa supervisión.
En pacientes predispuestos y de edad avanzada, los antidepresivos
tricíclicos pueden provocar psicosis farmacológicas (delirantes), en
particular por la noche. Ellas desaparecen en el lapso de unos pocos días
luego de haber sido retirada la droga. Se indica precaución en los pacientes
con constipación crónica. Los antidepresivos tricíclicos pueden causar íleo
paralítico, en particular en los pacientes de edad avanzada y en los
pacientes postrados. Antes de administrar al paciente anestesias general o
local (por ej., cirugía), el anestesista debe tener conocimiento de que el
paciente ha estado recibiendo Imipramina ya que los antidepresivos
tricíclicos pueden potenciar los efectos de sustancias depresoras centrales,
como por ej. barbitúricos, benzodiazepinas, o anestésicos generales (ver
"Interacciones"). Se ha informado un aumento de las caries dentales durante
el tratamiento a largo plazo con antidepresivos tricíclicos. Por ende, son
aconsejables los controles dentarios regulares durante el tratamiento
prolongado. La producción reducida de lágrimas y la acumulación de
secreciones mucoides, debidas al epitelio corneano en pacientes con lentes
de contacto. Debe evitarse el retiro abrupto de la medicación, debido a
posibles reacciones adversas (ver "Efectos colaterales y secundarios").
Embarazo y lactancia:
Puesto que ha habido informes aislados acerca de la posible
conexión entre el empleo de antidepresivos tricíclicos y efectos adversos
(trastornos del desarrollo) en el feto, debe evitarse el tratamiento con
imipramina durante el embarazo, a menos que los beneficios esperados
justifiquen el potencial riesgo para el feto. Los recién nacidos cuyas
madres habían recibido antidepresivos tricíclicos hasta el parto mostraron
síntomas de abstinencia de la droga, tales como disnea, letargia, cólicos,
irritabilidad, hipotensión o hipertensión, y temblor o espasmos durante las
primeras horas o los primeros días. Con el fin de evitar estos síntomas, de
ser posible imipramina debe ser retirado en forma gradual, por lo menos 7
semanas antes de la fecha probable de parto. Puesto que la imipramina y su
metabolito desmetilimipramina pasan a la leche materna en pequeñas
cantidades, imipramina debe ser retirado gradualmente, o bien se debe
aconsejar a la madre que interrumpa la alimentación mediante el pecho.
Efectos colaterales y
secundarios:
Los efectos indeseados son usualmente leves y transitorios,
desapareciendo bajo tratamiento continuado o con una reducción de la dosis.
No siempre se correlacionan con los niveles plasmáticos de la droga o con la
dosis. A menudo es difícil distinguir ciertos efectos indeseables de
síntomas de depresión tales como fatiga, trastornos del sueño, agitación,
ansiedad, constipación y sequedad de boca. Si tienen lugar reacciones
neurológicas o psíquicas severas, imipramina debe ser retirado. Los
pacientes de edad avanzada son particularmente susceptibles a los efectos
anticolinérgicos, neurológicos, psíquicos y cardiovasculares. Su capacidad
para metabolizar y eliminar drogas puede hallarse reducida, llevando ello al
riesgo de concentraciones plasmáticas elevadas con dosis terapéuticas.
- Efectos psíquicos: Ocasionales: Somnolencia, fatiga, inquietud,
confusión, delirio, desorientación, alucinaciones (en particular en los
pacientes de edad avanzada y en los pacientes con enfermedad de Parkinson),
aumento de la ansiedad, agitación, trastornos del sueño, oscilación de
depresión a hipomanía o manía. Raros: Activación de síntomas psicóticos.
Casos aislados: Agresividad.
- Efectos neurológicos: Frecuentes: Temblor. Ocasionales: Mareos,
cefalea, parestesias. Raros: Crisis epilépticas. Casos aislados: Cambios en
el EEG, mioclonías, debilidad, síntomas extrapiramidales, ataxia, trastornos
del lenguaje, fiebre por drogas.
- Efectos anticolinérgicos: Frecuentes: Sequedad de boca,
sudoración, constipación, trastornos en la acomodación visual, visión
borrosa, sofocos. Ocasionales: Alteraciones de la micción. Casos aislados:
Midriasis, glaucoma, íleo paralítico.
- Sistema cardiovascular: Frecuentes: Taquicardia sinusal,
hipotensión postural, cambios en el ECG clínicamente irrelevantes (por
ejemplo, cambios en ST y T) en pacientes con función cardíaca normal.
Ocasionales: Arritmias, trastornos de conducción (por ejemplo,
ensanchamiento del complejo QRS, cambios en el segmento PQ, bloqueo de
rama), palpitaciones. Casos aislados: Incremento de la presión sanguínea,
descompensación cardíaca, reacciones vasoespásticas periféricas.
- Tracto gastrointestinal: Ocasionales: Náuseas, vómitos, anorexia.
Casos aislados: Estomatitis, lesiones de lengua, trastornos abdominales.
- Hígado: Ocasionales: Transaminasas elevadas. Casos aislados:
Hepatitis con ictericia o sin ella.
- Piel: Ocasionales: Reacciones alérgicas cutáneas (exantema,
urticaria). Casos aislados: Edema (local o generalizado), fotosensibilidad,
prurito, petequias, pérdida de pelo.
- Sistemas endocrino y metabolismo: Frecuentes: Aumento de peso.
Ocasionales: Alteraciones de la libido y la potencia. Casos aislados:
Galactorrea, agrandamiento mamario, síndrome de secreción inapropiada de
hormona antidiurética (SIADH), aumento o reducción de la glucemia, pérdida
de peso.
- Hipersensibilidad: Casos aislados: Alveolitis alérgica
(neumonitis) con o sin eosinofilia, reacciones sistémicas
anafilácticas/anafilactoides, incluyendo hipotensión.
- Sangre: Casos aislados: Leucopenia, agranulocitosis,
trombocitopenia, eosinofilia, púrpura.
- Organos de los sentidos: Casos aislados: Acúfenos.
- Otros: Los síntomas siguientes tienen lugar ocasionalmente
después de una interrupción o una reducción abrupta de la dosis: Náuseas,
vómitos, dolor abdominal, diarrea, insomnio, cefalea, nerviosismo y
ansiedad.
Efectos sobre la capacidad de conducir
vehículos y utilizar maquinarias:
Los pacientes que reciben imipramina deben ser advertidos de
que pueden producirse visión borrosa, somnolencia y otros síntomas del SNC
(ver "Efectos colaterales"), en cuyo caso no deben manejar vehículos, operar
maquinaria o desarrollar cualquier actividad que requiera una actitud
alerta. Los pacientes deben ser igualmente advertidos de que el alcohol u
otras drogas pueden potenciar estos efectos (ver "Interacciones").
Interacciones:
Inhibidores de la MAO:
no debe administrarse imipramina durante por lo menos 2 semanas después de
la interrupción de un tratamiento con inhibidores de la MAO (existe riesgo
de síntomas severos, tales como crisis hipertensivas, hiperpirexia,
mioclono, agitación, crisis convulsivas, delirio y coma). Lo mismo es
aplicable cuando se administra un inhibidor de la MAO después de un
tratamiento previo con imipramina. En ambos casos, tanto imipramina como el
inhibidor de la MAO deben ser administrados al inicio en pequeñas dosis
gradualmente crecientes, monitoreándose sus efectos. Existen evidencias que
sugieren que los antidepresivos tricíclicos pueden administrarse ya después
de 24 horas después de la administración de un inhibidor reversible de la
MAO-A tal como moclobemida;en cambio, debe observarse el período de "lavaje"
de 2 semanas si se administra el inhibidor de la MAO-A después de que se ha
empleado un antidepresivo tricíclico.
Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS): la
comedicación puede conducir a efectos aditivos sobre el sistema
serotoninérgico. La fluoxetina y la fluvoxamina pueden incrementar asimismo
las concentraciones plasmáticas de imipramina, con los correspondientes
efectos adversos.
Depresores del SNC: los antidepresivos tricíclicos pueden potenciar
los efectos del alcohol y de otras sustancias depresoras centrales (por
ejemplo, barbitúricos, benzodiazepinas, sustancias opioides o anestésicos
generales).
Neurolépticos: la comedicación puede dar por resultado niveles
plasmáticos aumentados de antidepresivos tricíclicos, un umbral convulsivo
disminuido y crisis convulsivas. La combinación con tioridazina puede
producir arritmias cardíacas severas.
Bloqueantes de las neuronas adrenérgicas: imipramina puede
disminuir o abolir los efecto antihipertensivos de la guanetidina, la
betanidina, la reserpina, la clonidina y la alfa-metildopa. Los pacientes
que requieren comedicación por su hipertensión, por consiguiente, deben
recibir antihipertensivos de un tipo diferente (por ejemplo, diuréticos,
vasodilatadores o beta-bloqueantes).
Anticoagulantes: los antidepresivos tricíclicos pueden potenciar el
efecto anticoagulante de las drogas cumarínicas al inhibir la metabolización
hepática de estos anticoagulantes. En consecuencia, se aconseja el cuidadoso
control de la protrombina plasmática.
Agentes anticolinérgicos: los antidepresivos tricíclicos pueden
potenciar los efectos de estas drogas (por ejemplo, fenotiazinal, agentes
antiparkinsonianos, antihistamínicos, atropina, biperideno) en ojos, sistema
nervioso central, intestino, vejiga y sistema cardiovascular.
Drogas simpaticomiméticas: imipramina puede potenciar los efectos
cardiovasculares de la adrenalina, noradrenalina, isoprenalina, efedrina,
fenilefrina, (por ejemplo, anestésicos locales), pseudoefedrina, salbutamol,
terbutalina, dopamina, levotiroxina y preparados tiroideos.
Quinidina: los antidepresivos tricíclicos no deben ser empleados en
combinación con agentes antiarrítmicos del tipo de la quinidina.
Inductores de las enzimas hepáticas: las drogas que activan el
sistema enzimático de la monooxigenasa (por ejemplo, barbitúricos,
carbamacepina, fenitoína, nicotina y anticonceptivos orales) pueden acelerar
el metabolismo y reducir las concentraciones plasmáticas de la imipramina,
conduciendo a una menor eficacia. Los niveles plasmáticos de la fenitoina y
la carbamacepina pueden aumentar, con los correspondientes efectos adversos.
Puede ser necesario ajustar la dosificación de estas drogas.
Cimetidina, metilfenidato: estas drogas pueden incrementar las
concentraciones plasmáticas de los antidepresivos tricíclicos, cuya
dosificación, por consiguiente, debe ser reducida.
Estrógenos: existe evidencia de que los estrógenos pueden reducir
en ocasiones los efector de imipramina, causando al mismo tiempo,
paradojalmente, toxicidad por imipramina.
Sobredosis:
Los signos y síntomas por sobredosis de imipramina son
similares a los informados para otros antidepresivos tricíclicos. Las
anomalías cardíacas y los trastornos neurológicos son las complicaciones
principales. En los niños, la ingestión accidental de cualquier cantidad
debe considerarse como severa y potencialmente fatal.
Los síntomas aparecen por lo general en el término de 4 horas después de la
ingestión y alcanzan su máxima severidad después de 24 horas. Debido a la
absorción retardada (mayor efecto anticolinérgico debido a la sobredosis),
la prolongada vida media y la circulación enterohepática de la droga, el
paciente puede encontrarse bajo riesgo por hasta 4-6 días. Pueden observarse
los siguientes signos y síntomas:
Sistema nervioso central: somnolencia, estupor, coma, ataxia,
inquietud, agitación, hiperreflexia, rigidez muscular y movimientos
coreoatetoides, convulsiones.
Sistema cardiovascular: hipotensión, taquicardia, arritmias,
trastornos de la conducción, shock, insuficiencia cardíaca; en casos muy
raros, paro cardíaco. Otros: pueden tener lugar también depresión
respiratoria, cianosis, vómitos, fiebre, midriasis, sudoración, y oliguria y
anuria.
Tratamiento: no hay un antídoto específico, siendo el tratamiento
esencialmente sintomático y de sostén. CUalquier persona en quien se
sospeche que haya recibido una sobredosis de imipramina, en particular si se
trata de un niño, debe ser hospitalizada y mantenida bajo estricta
supervisión durante por lo menos 72 horas.
Se llevará a cabo un lavado gástrico o se inducirá el vómito tan pronto como
sea posible si el paciente se halla consciente. Si el paciente presenta
alteración de la conciencia, se asegurará la vía aérea por medio de un tubo
endotraqueal con manguito antes de dar comienzo al lavado, sin inducir el
vómito. Estas medidas se recomiendan por hasta 12 horas.
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